Retiro Fragilidad con Stefano Cartabia (Arantzazu, Diciembre de 2024)
Debo decir que este Retiro de Fragilidad me iluminó el camino que desde hace un tiempo vengo transitando. Fue necesario, en este momento y no en otro, que compartiese esos momentos de luz con una comunidad maravillosa que se ha formado alrededor de la figura de Stefano, de su sabiduría y amor por el conocimiento profundo y esencial de unx mismx.
La frase que tal vez más me ha impactado es esta misma: «La oscuridad es tu candela.» Tantas veces he escudriñado en mis oscuridades, intentando poner luz en ellas, sacarlas fuera, casi con rabia porque pensaba que eran un obstáculo para mi crecimiento, que escuchar que para entrar en el misterio de la fragilidad debemos entrar con una lámpara oscura me ha dado vuelta completamente. Utilizar mi propia fragilidad como una lámpara, como una autopista de conocimiento, me ha aportado una nueva mirada hacia ella, más justa, verdadera y esperanzadora.
La fragilidad es parte de la condición humana. Sufrir, luchar, la amargura, la tristeza son parte de nuestro camino. No queremos ser frágiles, pero la fragilidad es el camino. El origen de la fragilidad está en el misterio de la creación: Dios quiso y quiere ser frágil, es así que el infinito que entra en el tiempo (lo invisible que se visibiliza), es la expresión más sublime del Amor. Para que algo EXISTA tiene que ser frágil. La belleza, el amor, la creación, la vida, son frágiles porque no está la divinidad en su totalidad en ellas. Los seres humanos estamos así: a la intemperie, a cielo descubierto, sin techo ni reparo alguno. Dice Pema Chodron: Estar plenamente vivo, ser plenamente humano y estar completamente despierto es ser expulsado del nido constantemente. SER HUMANO es ser expulsado del nido constantemente.
Somos seres precarios, lo cual significa escasez, pobreza, limitaciones, estrechez, carencia, inseguridad, provisionalidad. En la experiencia de Jesús en la cruz podemos ver esa precariedad de la intemperie. Dice Jesús: Tengo sed… sed de amparo, sed de un nido.
“Y nunca sin amor fueron los nidos”
Amor llena mis ojos,
que con amor yo quiero mirar todas las cosas.
Yo sé que si las miro con amor resplandecen;
yo sé que si las miro con amor se me entregan.
Jamás donde hubo amor los mundos se agotaron;
jamás donde hubo amor cesaron las palomas.
Y nunca sin amor fueron los nidos,
y si el nido no fuera la vida no sería.
¡Oh, qué gozo, los nidos, por tan desamparados!
¡Qué alegría saberlos, muy cerca de nosotros,
alzándose en el alba!
¡Qué alegría saberlos!
Amor llena mis ojos.
Iré dándote, amor, como a río invencible,
y nunca gota a gota, a manantiales.
Llegarás a lo seco,
llegarás a lo árido;
recorrerás la sed viva y eterna;
florecerán contigo las raíces
y del surco se dará lleno de flores.
Esmaltarás la tierra ¡toda! sin mesura,
y hasta el rincón más mísero y pequeño
tendrá el amanecer que le otorgaron.
Amor llena mis ojos;
que en la inmensa amapola de tu luz me derrame
sobre el reseco nido, y así los nidos sean.
Ana Inés Bonnin
La persona humana es carencia y fragilidad. Este concepto del «nido» del que somos expulsados y la búsqueda de protección nos muestra que somos manifestación y revelación de lo Divino en su fragilidad. Para la mística hebrea las necesidades básicas son seis:
Amor y Conexión
Diversidad y Expansión
Seguridad
Dar
Crecer
Sentido y Valor
Experimentamos estas necesidades como carencias y la raíz está en nuestra infancia y en la familia. En nuestro ser conviven el niño con el joven y con el adulto, por ello a veces actuamos como niños, en busca de la satisfacción de las necesidades.
Nuestras necesidades nunca están satisfechas del todo, lo cual nos genera una herida. Somos seres heridos. No hay nadie sin heridas. Nuestra fragilidad tiene que ver con nuestras heridas.
Trabajar nuestras heridas desde una visión espiritual requiere en primer lugar que no las escondamos ni nos avergoncemos de ellas: no huir de la fragilidad. La fragilidad no asumida nos instala en la queja y nos aísla.
En segundo lugar debemos convertir nuestra fragilidad en nuestra autopista de conocimiento, enfrentar el miedo y el terror, la debilidad, la enfermedad. Los temores que llevamos dentro debemos convertirlos en luchas por fuera. Cuando soy débil entonces soy fuerte. No dejemos que la falsa humildad o la fragilidad nos hagan evadir de nuestra misión.
En tercer lugar debemos saber que Dios se manifiesta en la fragilidad de una manera especial.
Las fragilidades y vulnerabilidades que me ha traído este 2024 tienen ahora nuevo significado, y también nuevos propósitos. Esta nueva mirada me posibilita verlas como un trampolín que me impulsa con fuerza, decisión, coraje y valentía. Un trampolín que me da confianza para dejarme caer donde sea, sin miedo, confiando en quién o quiénes me acojan al llegar al suelo. Mi fragilidad no es una debilidad, es una fortaleza que me arroja a la calma, a la serenidad.
«Donde está el peligro, crece también lo que salva», dejó escrito Hölderlin en su maravilloso poema Patmos. El equivocarse corresponde al ocultarse de la iluminación del Ser.
Dice Pema Chodron: «Nuestro sufrimiento está muy basado en el miedo a la impermanencia». El miedo a la fragilidad nos atenaza. Sin embargo todo pasa. La experiencia de este mundo es pasajera. Algo es frágil porque no permanece. La fragilidad también pasará porque también es frágil.
Identifica y reconoce lo que percibes como frágil en ti. Nombra tus fragilidades: lo que no se nombra no existe, es como un fantasma. Cuando se nombran, se disuelven.
Agradece tu fragilidad en un acto de confianza radical y absoluta: «Mi fragilidad es un don especial que me dio Dios para mi crecimiento».
Dice Pema Chodron: «Cuando todo nuestro mundo está hecho trizas se nos está dando una gran oportunidad. No confiamos en nuestra mente sabia en dejar todo tal como está!». Debemos aceptar y asumir nuestra fragilidad, con paciencia y humildad. Las personas de éxito sobrenatural viven de sus debilidades, no de sus capacidades. Las personas de éxito humano viven de sus dones.
Dice Pema Chodron: «Solo en la medida en que nos exponemos a la aniquilación una y otra vez podemos hallar aquello que es indestructible». Encuentra en tí aquello que es indestructible a través de la fragilidad. Hasta los cuarenta años la persona construye un ego fuerte, después de los cuarenta tiene que aniquilarlo. Solo se puede aniquilar lo que está sano.
La fragilidad es una bendición que viene de Dios, porque es Dios mismo que se hace frágil en su revelación. Nos da la posibilidad de trabajar en nuestro crecimiento. Dios creó el mundo perfecto en su imperfección. No hay nada fuera de él. Debemos mantener la tensión entre la perfección y la imperfección (paz de fondo que me impulsa a crecer) y a co-crear con la divinidad.
La fragilidad va de la mano con la compasión. Es Dios que se hace débil, el infinito que se revela en lo finito. Es el Amor que se enamora de la fragilidad. La creación es la debilidad de Dios que sale de su plenitud. La compasión es el centro de la vida, es un modo de SER (de Dios en el mundo). «Nos despertamos en el cuerpo de Cristo cuando Cristo despierta en nuestro cuerpo» (Simeón el Nuevo Teólogo).
La oscuridad es tu candela.
Gracias a Stefano, a Jose y Susana, también a Javi por compartir este retiro y a toda la comunidad reunida en Arantzazu.
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