La muerte no existe

Mi tarea verdadera, y en este punto necesito vuestra ayuda, consiste en decir a los hombres que la muerte no existe. Es importante que la humanidad lo sepa, pues nos encontramos en el umbral de un período muy difícil, no únicamente en América sino en todo el planeta Tierra. La falta tiene que ver con nuestra sed de destrucción, incumbe a las armas atómicas, incumbe también a nuestra codicia, a nuestro materialismo y a nuestro comportamiento en materia de polución. Somos culpables de haber destruido muchos dones de la naturaleza y de haber perdido toda espiritualidad.Yo exagero un poco, pero seguramente no demasiado. El único modo de aportar un cambio para el advenimiento del tiempo nuevo, consiste en que la tierra comience a temblar a fin de conmovernos y tomar conciencia.Es necesario que lo sepáis, pero no que tengáis miedo. Sólo abriéndoos a la espiritualidad y perdiendo el miedo llegaréis Leer más

Quien tiene miedo a la muerte tiene miedo a la vida.

Aquellos que temen a la muerte también temen vivir plenamente. El miedo es el gran obstáculo para vivir y conocer nuestra verdadera Esencia. Ese desconocimiento nos hace pasar por la vida de puntillas, porque no llenamos de sentido, valor y significado nuestro presente. El miedo a la muerte es el miedo a la vida. Para morir no hace falta saber morir así como para vivir no hace falta saber vivir. Se aprende viviendo, sin recetas, sin saber cuánto. Vivir espontánea y libremente significa hacerlo sin premeditarlo todo, sin querer saberlo todo, preverlo todo y calcularlo todo. El saber que no se sabe todo nos hace libres. La sociedad en que vivimos nos empuja a preocuparnos por obtener certezas de todo, lo cual nos ha llevado a vivir en una continua necesidad patológica de seguridad. El miedo a la muerte es el miedo a la vida disfrazado. Vivir es un don Leer más

TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA DIDÁCTICA DEL DUELO.

La despedida juega un papel esencial en la pérdida de un ser querido. Es un acto simbólico de gestos y palabras que ritualiza el traspaso universal (Torralba, 2008, citado en Guillamet et al., 2018). Permite sellar una relación, una etapa y a su vez tomar plena consciencia de una separación. Es un acto doloroso y a su vez complaciente que se relaciona estrechamente con el universo simbólico de valores y creencias,con significados socioculturales y con trayectorias personales (Watson, 1998, citado en Guillaumet et al., 2018).

LOS DUELOS SIN ABRAZOS DEL COVID

Todos los que sufrimos pérdidas por Covid compartimos ese sentimiento de inquietud acerca de cómo se produjo la muerte. Aparecen la culpa y el enfado y persisten por tiempo prolongado, interfiriendo en nuestra vida diaria.

Como afrontemos la muerte y los duelos en casa, asi lo aprenderán lxs niñxs. Hablar de ello y no ocultar nuestra tristeza hará que ellxs puedan ver que es natural sentirse así.

NO HABLAR DE LA MUERTE PARA NO ATRAERLA… NO FUNCIONA.

Cuando alguien muere, lo primero que debemos hacer es no hacer nada. No salgas corriendo y llames a la enfermera. No contestes el teléfono. Respira hondo y está presente en la magnitud del momento.

Hay una bendición en estar al lado de la cama de alguien que amas mientras hace su transición fuera de este mundo.

LA ORFANDAD SIN NOMBRE

En septiembre del año 2018 mataron a mi hijo Gonzalo (cuyo memorial es https://www.facebook.com/CerebrumG ) de 23 años de edad. En la madrugada del Viernes Santo del año 2018 un hombre le estaba esperando a la salida de un bar en un pueblo de Soria.
Tras darle un puñetazo en la cabeza, cayó al suelo provocándose una herida interna en el cerebro; cuando le operaron seis horas más tarde (consecuencia de la España profunda festiva) ya habían muerto la mitad de sus neuronas. Estuvo seis meses en coma; luego falleció.

MI ENCUENTRO CON LA PEDAGOGÍA DE LA MUERTE

La Pedagogía de la muerte propone hacer evidente que la muerte no solo existe cuando perdemos a alguien.
Estamos viviendo una falta de conciencia respecto a la finitud humana, donde el único ser vivo que tiene conocimiento de su existencia, la omite. Como docentes, profesionales de la educación y familias, tenemos el deber de dar respuestas pedagógicas que fortalezcan emocional y moralmente a nuestrxs alumnxs. La finalidad es que desarrollen herramientas que les ayudarán durante toda su vida a sostener sus pérdidas.