Cuando mi mente todavía no puede comprender lo que ha sucedido

Ayer, durante nuestro encuentro en el Círculo de acompañamiento al duelo por pérdida de hijos, hablamos de algo que conozco muy bien y sobre lo que me gustaría que fuéramos reflexionando poco a poco. Cuando mi hija murió, hubo algo dentro de mí que no podía comprender lo que estaba sucediendo. Yo sabía lo que había pasado, había vivido su muerte, pero una parte de mí seguía esperando que todo fuera diferente. ¿Cómo podía ser verdad que mi hija ya no estuviera? ¿Cómo podía ser que no volviera a verla entrar por la puerta, escuchar su voz o compartir con ella tantas cosas que formaban parte de nuestra vida? Durante años, mi mente había aprendido una realidad: mi hija estaba en el mundo, formaba parte de mis días, de mis pensamientos, de mis planes y de mi futuro. Y, de pronto, esa realidad se rompió. Con el tiempo fui comprendiendo Leer más

El autocuidado en el duelo: aprender a no abandonarme cuando más me necesito

Una reflexión personal sobre el cuidado, la vulnerabilidad y todo aquello que he ido aprendiendo después de la muerte de mi hija. Hay algo que hoy considero fundamental cuando hablamos de duelo y que, sin embargo, durante los primeros tiempos después de la muerte de mi hija Antonella apenas fui capaz de reconocer: la necesidad de cuidarme. Recuerdo que entonces el autocuidado no formaba parte de mis preocupaciones. Mi mundo se había derrumbado y yo intentaba comprender cómo era posible seguir viviendo en una realidad en la que mi hija ya no estaba físicamente. ¿Qué podía significar cuidarme en aquellas circunstancias? ¿Cómo iba a pensar en mi bienestar cuando lo que más amaba en el mundo había muerto? La palabra autocuidado me resultaba lejana, casi ajena a lo que estaba viviendo. No porque no lo necesitara, sino porque todavía no sabía reconocer esa necesidad. Con el paso de los años, Leer más

Lo que el dolor me enseñó

Reflexiones nacidas de mi propia experiencia de duelo Unas palabras antes de comenzar Escribí estas palabras hace algunos años. No recuerdo exactamente cuándo, pero sí recuerdo de dónde nacieron. Nacieron de mi propia experiencia de duelo, de las muchas preguntas que me hice después de la muerte de mi hija y de todo aquello que, sin haberlo elegido, fui descubriendo mientras aprendía a vivir con su ausencia. Durante mucho tiempo pensé que el dolor solo podía quitarme cosas. Y ciertamente me arrebató mucho. Me cambió la vida, mis certezas, mi manera de mirar el mundo y hasta la forma de comprenderme a mí misma. Pero con los años también fui descubriendo que algunas de las experiencias más difíciles nos llevan a mirar hacia lugares de nuestro interior que antes desconocíamos. No porque el sufrimiento sea necesario para aprender. No porque tengamos que agradecer aquello que nos ha sucedido. Y mucho Leer más

Cuando las palabras no alcanzan, un abrazo puede acompañar

Reflexiones sobre el duelo, los abrazos y la importancia de sentirnos acompañados cuando la vida nos duele. Hay momentos en la vida en los que las palabras parecen quedarse pequeñas. Momentos en los que nos encontramos frente al sufrimiento de alguien a quien queremos y no sabemos qué decir, cómo acercarnos o qué hacer para aliviar, aunque sea un poquito, su dolor. «¿Qué puedo decirle?» «¿Cómo puedo consolarle?» «¿Y si digo algo80que le hace más daño?» Son preguntas que escucho con frecuencia y que yo misma me he hecho muchas veces. Con los años, y especialmente a través de mi propia experiencia de duelo, he ido comprendiendo que no siempre necesitamos encontrar las palabras adecuadas. A veces, lo que verdaderamente necesitamos es sentir que alguien permanece a nuestro lado, incluso cuando no hay nada que pueda hacer para cambiar lo sucedido. Y entonces pienso en los abrazos. En esos abrazos Leer más

El autocuidado como práctica de presencia profunda

Un regreso íntimo a lo esencial En un mundo que nos invita constantemente a ir más rápido, a producir más y a sentir menos, el autocuidado se ha convertido en una necesidad vital. No como una moda ni como un conjunto de “tareas” para sumar a la lista interminable del día, sino como un regreso íntimo a lo esencial: el cuerpo, la respiración, la luz, la gratitud y la belleza sencilla que sostiene la vida. El autocuidado no siempre requiere grandes transformaciones; a veces basta con un gesto pequeño, sostenido con presencia, para cambiar por completo nuestra energía interna y la forma en que habitamos el día. Desde la mirada del mindfulness y de la espiritualidad transpersonal, cuidarnos es un acto de amor que nos devuelve al mismo lugar donde siempre podemos empezar: el momento presente. A continuación, te comparto una propuesta de rutina sencilla —no para hacer más, sino Leer más

La oscuridad es tu candela

Retiro Fragilidad con Stefano Cartabia (Arantzazu, Diciembre de 2024) Debo decir que este Retiro de Fragilidad me iluminó el camino que desde hace un tiempo vengo transitando. Fue necesario, en este momento y no en otro, que compartiese esos momentos de luz con una comunidad maravillosa que se ha formado alrededor de la figura de Stefano, de su sabiduría y amor por el conocimiento profundo y esencial de unx mismx. La frase que tal vez más me ha impactado es esta misma: «La oscuridad es tu candela.» Tantas veces he escudriñado en mis oscuridades, intentando poner luz en ellas, sacarlas fuera, casi con rabia porque pensaba que eran un obstáculo para mi crecimiento, que escuchar que para entrar en el misterio de la fragilidad debemos entrar con una lámpara oscura me ha dado vuelta completamente. Utilizar mi propia fragilidad como una lámpara, como una autopista de conocimiento, me ha aportado Leer más

El Desafío de Pedir, Agradecer, Merecer, Dar y Recibir: Un Viaje hacia la Integridad Emocional

En la vida diaria, muchas personas enfrentan una dificultad silenciosa pero profunda: pedir lo que necesitan, agradecer genuinamente, sentir que merecen lo bueno, dar sin reservas y recibir con el corazón abierto. Estos aspectos esenciales de la vida parecen simples en teoría, pero en la práctica pueden ser sumamente desafiantes. ¿Por qué nos cuesta tanto desarrollar estas virtudes que, en su esencia, nutren nuestra existencia y nuestras relaciones? ¿Qué hay detrás de esta resistencia? Te propongo una reflexión y ejercicios prácticos para cultivar estas habilidades tan humanas. Pedir: Un Acto de Vulnerabilidad ¿Por qué nos cuesta? Pedir puede hacernos sentir expuestos. Desde pequeños, a muchos se nos enseña a ser autosuficientes o a no «molestar» con nuestras necesidades. Pedir implica reconocer una carencia y, para muchos, esto activa sentimientos de vulnerabilidad, miedo al rechazo o vergüenza por depender de otros. Creemos que, al pedir, estamos debilitando nuestra imagen o, peor Leer más