Testigo del Ser

Ken Wilber nos lleva a trascender la dualidad en un sencillo ejercicio… Ser un testigo del ser consciente puede prolongarse durante la vigilia, el sueño onírico y el sueño profundo. El Testigo se halla totalmente accesible en cualquier estado, incluyendo tu propio estado de consciencia de estemismo instante. Así que les voy a guiar hacia ese estado, utilizando lo que en Budismo se llama “instrucciones indicativas”. No voy a intentar conducirles a un estado de consciencia diferente, a un estado de consciencia alterado o a un estado diferente de lo común. Simplemente, voy a destacar algo que ya está ocurriendo en tu estado actual, presente y habitual. Así que comencemos por tomar consciencia del mundo que nos rodea. Mira al cielo, y simplemente relaja tu mente; deja que tu mente y el cielo se fundan. Observa las nubes que flotan. Toma nota de que esto no requiere de esfuerzo alguno Leer más

Quien tiene miedo a la muerte tiene miedo a la vida.

Aquellos que temen a la muerte también temen vivir plenamente. El miedo es el gran obstáculo para vivir y conocer nuestra verdadera Esencia. Ese desconocimiento nos hace pasar por la vida de puntillas, porque no llenamos de sentido, valor y significado nuestro presente. El miedo a la muerte es el miedo a la vida. Para morir no hace falta saber morir así como para vivir no hace falta saber vivir. Se aprende viviendo, sin recetas, sin saber cuánto. Vivir espontánea y libremente significa hacerlo sin premeditarlo todo, sin querer saberlo todo, preverlo todo y calcularlo todo. El saber que no se sabe todo nos hace libres. La sociedad en que vivimos nos empuja a preocuparnos por obtener certezas de todo, lo cual nos ha llevado a vivir en una continua necesidad patológica de seguridad. El miedo a la muerte es el miedo a la vida disfrazado. Vivir es un don Leer más

MI MONASTERIO INTERIOR

Estuve de visita en mi monasterio interior.
Es el lugar más íntimo de mí mismo,
un lugar que no está en ninguna parte y en todas.
Me encuentro en una profunda paz en el monasterio interior.
Reina un absoluto silencio,
interrumpido de vez en cuando y por breves instantes,
por susurros, notas y cantos.
Es un monasterio sin paredes pero igualmente inexpugnable,
fortaleza de diamantes.