conciencia

Quien tiene miedo a la muerte tiene miedo a la vida.

Aquellos que temen a la muerte también temen vivir plenamente. El miedo es el gran obstáculo para vivir y conocer nuestra verdadera Esencia. Ese desconocimiento nos hace pasar por la vida de puntillas, porque no llenamos de sentido, valor y significado nuestro presente.

El miedo a la muerte es el miedo a la vida. Para morir no hace falta saber morir así como para vivir no hace falta saber vivir. Se aprende viviendo, sin recetas, sin saber cuánto. Vivir espontánea y libremente significa hacerlo sin premeditarlo todo, sin querer saberlo todo, preverlo todo y calcularlo todo. El saber que no se sabe todo nos hace libres. La sociedad en que vivimos nos empuja a preocuparnos por obtener certezas de todo, lo cual nos ha llevado a vivir en una continua necesidad patológica de seguridad.

El miedo a la muerte es el miedo a la vida disfrazado.

Vivir es un don inmediato, lo tenemos todos y nos es dado por un tiempo indefinido, solo debemos recibirlo, aceptarlo y agradecerlo. Vivir cada momento como Único, porque el pasado es un recuerdo, el futuro una proyección y lo único REAL es el momento presente. Si se nos escapa este momento, sin contemplarlo, sin silencios, sin pararnos, violentando la realidad, sin dejar que las cosas SEAN, no lo recuperaremos. Porque cada momento tiene un brillo único, así sea una puesta de sol o un dolor de cabeza, son únicos. Tanto la alegría como el dolor son parte de la experiencia de la vida. Si no vivimos con intensidad el momento pierde su valor, su belleza, su unicidad. Vivir es una experiencia del presente, no es un proyecto de futuro.

Escuchar el silencio es una práctica que nos acerca a nuestra Esencia.

Aprendemos a vivir de una gran y única maestra: la vida misma. Solo debemos escucharla. Pero si estamos preocupados por cuándo y cómo moriremos, no podemos preocuparnos por el ahora que vivimos. Venimos a este mundo a vivir, nada más.

Derribar los obstáculos que nos impiden vivirla plenamente, como los miedos, el sufrimiento, la culpa, los tabús o los mandamientos, es un acto de coraje y Amor hacia la vida.

Las ataduras son obstáculos que nos impiden una vida plena.

Aquellos que temen la muerte también temen aprovechar al máximo las oportunidades y experiencias que la vida les ofrece. La muerte está a la misma distancia de todos, es equidistante (da igual lo que digan las estadísticas). Frente a la muerte todos somos iguales, frente a la vida también. Cada vida tiene un valor que no se puede medir, infinito y único. Cada momento que la compone también, es una aventura al alcance de todos y para todos, también una responsabilidad que volvemos a asumir cada día que amanece, al poner el pie fuera de la cama.

La unicidad de cada momento.

Recuerda que vas a morir, ten a la muerte como una Presencia que llena la vida de sentido y de valor, vive intensamente, saboreando cada instante, aceptándolo y agradeciendo por vivirlo.

Inspirado en Raimon Panikkar

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