LA MAGIA DE UN ABRAZO

¿Cuándo fue la última vez que recibiste un abrazo?

Recuerda ese momento.

¿Qué sentiste?

¿Sabías que estudios científicos afirman que un abrazo puede ayudar a desencadenar la segregación de ciertas hormonas en el organismo? Puede ayudar a liberar endorfinas, serotonina, oxitocina (hormona que nos provoca alegría) y dopamina (hormona de la motivación y el buen humor), y ayudar a reducir los niveles de cortisol. Un remedio al alcance de todos, económico, sin contraindicaciones, disponible las 24 horas del día y sin receta.

Es un simple gesto, o no, porque es capaz de aliviar tanto a nivel físico como emocional. La autora del libro ABRÁZAME, Kathleen Keating, afirma que los abrazos no solo nos ayudan a sentirnos bien, sino que también favorecen el desarrollo de la inteligencia en los niños, superar los miedos y son un factor antienvejecimiento. La piel es la gran protagonista cuando recibimos un abrazo, envía señales a la parte del cerebro encargada de procesar las emociones y desencadena la liberación de hormonas que nos ayudan a reducir el estrés, la ansiedad, y a tener sentimientos de bienestar.

Produce instantáneamente un efecto relajante y tranquilizador, promueve emociones positivas y pensamientos de aceptación, pertenencia y vínculo que contribuyen con el bienestar significativamente. Por lo tanto también se incrementa la autoestima.

Muchas veces nos vemos en la situación de acompañar a nuestros seres queridos durante un duelo por una pérdida significativa. Y la pregunta siempre es la misma: ¿qué le puedo decir? ¿cómo le puedo consolar? ¿cuáles son las palabras adecuadas? El abrazo es el lenguaje del corazón. Alivia una preocupación y una situación de dolor, reconforta, brinda cariño, combate la soledad, protege, acompaña, nos ayuda a vencer el miedo y nos ayuda a transmitir emociones sin palabras. Mediante un abrazo estoy comunicando al otro que no tengo una solución para su dolor o su tristeza, pero le transmito que más allá de lo ocurrido, hay alguien que le quiere, que está a su lado, le acompaña, le da su apoyo, fuerza y compasión. En ese momento las palabras sobran, porque habla el corazón. Por eso los abrazos son tan importantes para superar momentos difíciles. Crean lazos de confianza a través del contacto físico, que van más allá de la comunicación verbal. Producen una íntima y profunda conexión, una caricia al alma que consigue milagrosamente dar la vuelta a las emociones.

Todo lo que genera éste mágico y transformador gesto se prolonga mucho tiempo después, y los efectos son tanto para quien da el abrazo, como en quien lo recibe. De modo que, literalmente, es saludable tanto dar como recibir un abrazo.

Según algunos estudios, necesitamos 4 abrazos al día para sobrevivir, 8 abrazos para mantener un buen estado emocional y 12 abrazos para un desarrollo óptimo de bienestar. ¿Cómo lo ves? ¿Fácil? ¿Difícil? ¿Posible?

Lo que es un milagro es sobrevivir sin un solo abrazo al día. ¿Tienes mascota? Abrázala. También es válido. No pierdas la oportunidad de abrazar. Debemos aprender a DAR abrazos, a RECIBIRLOS y a PEDIRLOS. Y por pedir, que duren al menos siete segundos cada uno.