La vigencia de la pedagogía de Paulo Freire

La pedagogía de Paulo Freire sigue siendo relevante y vigente en la actualidad. Freire fue un destacado pedagogo brasileño que desarrolló un enfoque educativo centrado en la conciencia crítica y la emancipación de los individuos. Su obra más conocida, «Pedagogía del oprimido», publicada en 1968, ha influido en la educación y el pensamiento pedagógico en todo el mundo. 

La pedagogía de Freire se basa en la idea de que la educación no debe ser un proceso de transmisión pasiva de conocimientos, sino un proceso de diálogo y participación activa entre educadores y educandos. Propugna una educación liberadora que promueva la reflexión crítica sobre la realidad social y estimule la acción transformadora

La esencia de la pedagogía de Freire radica en su enfoque dialógico, en el cual el educador y el educando participan en un diálogo igualitario y horizontal. Freire enfatiza la importancia de que los educandos comprendan su situación de opresión y se empoderen para cambiarla. La alfabetización conscientizadora, que implica la lectura crítica del mundo y la adquisición de habilidades de lectura y escritura, es un elemento clave de su enfoque. 

La pedagogía de Freire también enfatiza la importancia de la cultura y la experiencia de los educandos en el proceso educativo. Reconoce que los estudiantes traen consigo conocimientos y vivencias que deben ser valorados y utilizados como punto de partida para el aprendizaje. Además, promueve la educación como un acto político y la necesidad de que los educandos se conviertan en agentes de cambio social. 

En un breve resumen de tres décadas de reflexiones de Paulo Freire podemos destacar tres ideas principales: 

“No hay docencia sin discencia” (Freire, 1999, p. 23). La docencia/discencia exige:

  • Rigor metodológico.
  • Investigación sobre el educador/educando.
  • Respeto de los saberes del educador/educando.
  • Corporificarían de las palabras en el ejemplo.
  • Riesgo, aceptación de lo nuevo.
  • Reflexión sobre la práctica.
  • Reconocimiento de la identidad cultural.

“Enseñar no es transferencia de conocimientos” (Freire, 1999, p. 47), sino que crea las posibilidades para…

  • El conocimiento del inacabamiento del proceso.
  • El reconocimiento de estar condicionado, pero no determinado.
  • El respeto de la autonomía del ser del educando.
  • La alegría y esperanza junto con la rabia.
  • La convicción de que el cambio es posible
  • La curiosidad.

“Enseñar es una propiedad humana y exige” (Freire, 1999, p. 88):

  • Seguridad, competencia profesional.
  • Compromiso.
  • Comprender que la educación es una forma de intervención en el mundo.
  • Libertad y autoridad.
  • Generosidad.
  • Toma consciente de decisiones.
  • Saber escuchar.
  • Reconocer que la educación es ideológica.
  • Disponibilidad para el diálogo.


En la actualidad, los principios y métodos de la pedagogía de Freire se aplican en diferentes contextos educativos en todo el mundo. Su enfoque ha sido especialmente relevante en la educación para el desarrollo, la educación popular en comunidades marginalizadas y la educación para la justicia social. 

La pedagogía de Freire también ha sido objeto de críticas y debates, con argumentos tales como que su enfoque puede ser demasiado idealista o utópico, y que no se ajusta a ciertos contextos educativos y culturales. No obstante, su legado sigue siendo influyente y su pedagogía continúa inspirando a educadores comprometidos con la transformación social y la promoción de la justicia alrededor del mundo.